¿A quién le debes más?

Me sucede con bastante frecuencia.

Conozco a un cliente con una empresa familiar detrás.

Esa empresa, que suelen ser un conjunto de empresas,

es lo que le ha hecho rico.

Mucho.

A él y a sus descendientes.

Todo empieza años atrás.

Décadas.

Con sus hermanos y sus padres.

Trabajan muy duro.

Comenzando de la nada.

Y a base de esfuerzo y dedicación,

terminan construyendo un gran imperio.

Pero con el paso de las décadas,

no todas las empresas del grupo van igual de bien.

Alguna sólo pide dinero y no hay manera de sacarla adelante.

Los hijos no quieren llevarla.

El resto de la familia tampoco.

Y ahí está, muerta en vida,

consumiendo recursos año tras año.

¿Por qué no la cierras?

Es lo que pregunto siempre.

Y las respuestas son diferentes pero siempre la misma.

Es la empresa con la que comencé a trabajar.

Las fundamos entre los cinco hermanos y no nos ponemos de acuerdo.

Esa fue la compañía que creó mi tío hace 50 años y no la puedo cerrar.

Todas estas son respuestas reales de mis clientes.

De México, España y Venezuela.

Los sentimientos no entienden de geografía.

Ahí está la raíz del problema.

Que son decisiones tomadas por el corazón y no por la cabeza.

Y tu patrimonio no entiende de sentimientos, ideología o religión.

Entiende de lo que funciona bien o lo que no.

Es muy difícil salir de ese círculo porque todos somos seres sintientes.

No somos racionales.

Ninguno.

Y no tomamos las decisiones,

tampoco las financieras,

en base a los hechos sino a las emociones.

Luego nuestro cerebro nos cuenta una bonita historia para sentirnos bien.

Te pasa a ti.

Me pasa a mí.

Y también a la vecina de enfrente.

Eso no se puede cambiar

pero no significa que no podamos hacer nada para paliarlo.

A un cliente sí que logré hacerle reflexionar.

Cuando me dijo que iba a enviar 1 MM de dólares adicionales al negocio familiar de Venezuela.

El mismo que llevaba paralizado más de cinco años.

Se lo debo a mis tíos que lo dieron todo por la empresa familiar.

Mi respuesta fue la siguiente:

Millón que desperdicies por el recuerdo de lo que fue,

millón que no dejarás a tus hijos.

¿A quién le debes más?

¿Al pasado que ya fue o al futuro que es tu responsabilidad?

Todas nuestras decisiones de inversión tienen consecuencias.

Algunas obvias y otras no tanto.

Algunas las consideramos y otras se nos pasan por alto.

Pero tenerlas, las tienen.

También si no tomas ninguna.

No elegir,

ya es una elección en sí misma.

Por eso, aplicar la mentalidad y actitud correcta es absolutamente clave.

Porque sin ella no puedes crear el sistema correcto para ti.

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Pensados para funcionar individualmente

y más aún en conjunto.

Forman parte de la misma correa de transmisión.

Te contaré más sobre ellos en breve.

De momento, si quieres descubrir qué hacen,

cómo piensan y qué puedes aprender de mis clientes

para mejorar tu propio patrimonio,

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Construye tu propio criterio.

Aprende a entender el mercado con criterio, estrategia y visión.

Sin ruido.
Sin humo.
Sin falsas promesas.

P.D.: No me seas egoísta y comparte estas publicaciones con las personas que más quieres….

Iñaki Arcocha – Asesor financiero con más de 20 años de experiencia

Todo lo que des te será devuelto por cien en menos tiempo del que crees….garantizado.