Siempre Perdedor

Le queda una película.

O eso dice él.

Pero como Kill Bill Vol.1 y Vol2 las cuenta como una sola

y tiene pensado cerrar la trilogía,

quizás aún le queden alguna más en la manga.

Sea como fuere,

ojalá haga muchas más.

Porque me encanta el cine de Quentin Tarantino.

Hasta me gusta el personaje que ha creado de sí mismo.

Histriónico.

Amante de los clásicos.

Irreverente al mezclarlos con el manga,

el vanguardismo

y cualquier locura que se la pase por la cabeza.

Pero reconozco que me gustan todavía más los personajes que ha creado para la gran pantalla.

Hans Landa, de Malditos Bastardos.

Probablemente el mejor villano del siglo XXI.

Jules Winnfield, interpretado por un superlativo Samuel L.Jackson en Pulp Fiction.

O la Novia.

El personaje femenino más icónico de su filmografía.

Se nota que Uma Thurman ha sido una de sus mayores musas.

Los guiones son otro de sus fuertes.

Diferentes.

Impactantes.

Inesperados.

Llenos de frases para tatuarte o estamparlas en una camiseta.

Me quedo con una en especial.

Curiosamente, de una película que no dirigió, pero sí escribió:

Abierto Hasta el Amanecer.

Se la dice Jacob Fuller (Harvey Keitel) a Seth Gecko (George Clooney),

cuando por fin llegan a la Teta Enroscada,

después de haber cruzado la frontera,

a salvo de la policía,

pero Seth sigue paranoico con todo y con todos.

¿Eres tan perdedor que no te das cuenta ni cuando has ganado?

Todo el estado de Texas y el FBI te está buscando.

¿Te encontraron?

No.

¿Conseguiste cruzar la frontera?

Sí.

Has ganado, Seth.

Disfrútalo.

¿Cuántas veces te pasa a ti?

¿Cuántas veces has dejado de celebrar por miedo a que todo se tuerza?

¿Cuántas veces has solucionado un problema

sólo para empezar a preocuparte por el siguiente?

Montas una empresa.

Formas una familia.

Gozas de buena salud.

Y vives la vida angustiado.

Sintiéndote un perdedor.

Puede ser peor.

Mucho peor.

Puede que todo lo que hagas

ni siquiera lo hagas por ti.

Sino para aparentar.

Para impresionar.

Para tener un escaparate bonito.

Una fachada preciosa.

Con una puerta imponente

que es la entrada a una vida vacía.

Sin propósito.

Sin dirección.

Sin alegría.

Porque una victoria que no se celebra

acaba pareciéndose demasiado a una derrota.

Puedes seguir esperando para alegrarte de lo que has conseguido.

Puedes seguir felicitando sólo en cumpleaños y fiestas de guardar.

Puedes seguir dando un abrazo a tus familiares únicamente el día de Navidad.

Adelante.

Suerte.

O puedes darte cuenta

de que ya has ganado.

Sólo hay dos tipos de personas en esta vida:

Las que se pasan la vida buscando un motivo para ser felices.

Y las que saben que nunca habrá suficientes ocasiones para dar gracias por existir.

Tú decides cuál de las dos quieres ser.

Te leo.

Iñaki Arcocha

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